Acércate suave y despacio,
permíteme navegar sobre tus labios que son como dos ríos,
Acariciar tus carnes y tu sangre,
quiero poseerte en cuerpo y mente,
abandonarme sobre ti,
y perecer en una sola alma...
Déjame... Ansío mirarte por última vez...
Permíteme perderme en tu veneno,
Fingir que no conozco el sabor de la pócima,
Saborear el tóxico: Lamerlo y lamerte...
Besarte hasta extraer el mercurio que envenena,
Y tocar tu cuerpo hasta saciarme...
Inunda mis oídos con palabras llanas,
vacías o recargadas... Al fin y al cabo agonizantes...
Quiero quedarme otro par de segundos,
Necesito mirarte a los ojos mientras me regalas la muerte,
Pues así acertaré en mi deseo...
Y enterrar este puñal en el centro de tu pecho...
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