Sí… los espíritus regresaban
yo les miraba por la ventana
me observaban sigilosos y justicieros
pero también, derretían el tiempo y las culpas…
Los espíritus que yo veía se vestían de rojo,
con mantos largos y traslúcidos,
veía sus huesos, sus carnes frescas,
su sed, y su desenfreno…
Allí, donde el reloj se rompía…
aparecías tras los espíritus protectores que te dejaban en el pasillo,
y miraban y probaban a ver qué hacías…
mientras ellos seguían mirando…
Yo que no le contendría un solo segundo más,
preferí mirar con ternura y desvelo,
como mi pecho seguía desnudándose en pétalos rosas,
y mi tul se caía en la noche tenue y oscura…
Yo puedo sanarte, le dije,
tendrás que venir y quemarte conmigo,
este fuego no se consume esta noche, ni la otra,
tal vez no lo sepamos, pero por qué no lo intentas?
quiero abrazarte en la penumbra,
es solo mi cuerpo… y mi sombra…
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